El Fin del Software Comercial

José M. Piquer

La verdad es que el Marqués de Villa Rica fue un enigma siempre, antes y después de la crisis, y sigue siéndolo ahora, después de su desaparición, o de lo que podríamos llamar, en términos más apropiados, su metamorfósis última. Porque el Marqués, con sus títulos, con su mansión principesca, con sus fabulosas colecciones y sus coches de cuatro caballos, e incluso con su prestancia física y su educación europea, sus erres de entonación ligeramente exótica, sus bromas llenas de alusiones oscuras, desentonaba en nuestro pequeño mundo.

Jorge Edwards, El museo de cera.

El valor de los productos, sus métodos de cobro y los mercados muchas veces están determinados por extrañas circunstancias. Alguna fruta se vende por peso y otra por unidad, la propina puede estar incluida o no y el soporte a veces se vende por separado. Lo que el cliente está dispuesto a pagar y lo que está dispuesto a comprar está determinado por muchas circunstancias, y es mucho más complejo de lo que parece.

¿Porqué alguien compra un firewall caro y obsoleto cuando los hay gratuitos y más al día? ¿Porqué comprar un PC de marca en vez de armar uno mismo uno más poderoso, flexible, expandible y barato?

La respuesta, en general, no es porque el cliente sea estúpido. Muchas veces la marca, el representante en Chile, el soporte y, por último, la facilidad de justificar la decisión a mi jefe pesan más que el resto de los considerandos. El valor del software ha ido disminuyendo muy fuertemente, y hoy la mayoría de los softwares necesarios vienen incluidos en los computadores nuevos. Un fabricante podría vender todo por separado: ¿quiere TCP? ¿quiere IP? ¿quiere driver para modem? ¿quiere browser de Internet? ... En general el usuario no sabría qué responder a esas preguntas, y sólo servirían para espantarlo. Mucho más fácil venderle todo e incluirlo en el paquete completo.

Sin embargo, la mantención al día del software ha probado ser un problema inmanejable, tanto por los proveedores como por los usuarios. Todo el software que utilizamos está plagado de errores, y no pasa un día sin caer en la trampa de una aplicación que se cae (¡y cuando estamos en esos computadores que dicen que tienen Sistema Operativo sin implementar ni siquiera protección de la memoria normalmente implica un reboot!). Como estamos acostumbrados a ello, no se nos ocurre ir a la tienda a devolver el software, pero hay que reconocer que existen pocas áreas donde los productos comerciales tienen tan baja calidad a nivel internacional. En Chile no es tan extraño comprar cosas que no funcionan, pero en el mundo es cada vez más raro. El software, sin embargo, resiste.

Curiosamente, el mejor software del mundo, sólido, siempre al día, más probado y más eficiente que cualquier otro es el de dominio público. Puesto de moda por Internet, es impresionante la cantidad de software con código fuente, documentación, y grupos de discusión incluidos que existen y que siempre superan en capacidades a todos sus competidores comerciales. El último paso lo acaba de dar Netscape al decidir distribuir los fuentes de su browser, esperando lograr aportes de los desarrolladores de Internet para hacerlo el mejor del mercado.

Hoy aún limitado a grupos de expertos, es posible que esta evolución continúe hasta hacer desaparecer el software como lo conocemos hoy. La eficiencia en detección y corrección de errores es muy distinta cuando el canal de comunicación es vía binarios solamente comparado con distribuir los fuentes a los usuarios y esperar explotar su capacidad de detección y corrección. La velocidad de distribución de nuevas versiones utilizando la red, y sin los frenos anti-copia del software comercial, es difícil de imitar.

Por otro lado, para las empresas que intentan utilizar el software, cada vez es más difícil encontrar soluciones llave en mano, y siempre requieren algún grado (cada vez mayor) de integración. Me parece vislumbrar una evolución hacia la muerte de las empresas de software y un incremento de las empresas capaces de integrar las diversas plataformas y soluciones en un ente operativo.





José M. Piquer
Mon Apr 13 11:44:15 CST 1998