Improvisación en japonés


José M. Piquer

``Yo debí nacer en estos tiempos'', dijo: ``Porque nosotros tenemos una pata en el pasado, en un pasado lleno de telarañas, y eso me carga. Oiste? Nada me gusta más que esta juventud de ahora que busca cosas diferentes, que busca cosas diferentes, que se mueve de un lado para otro, aunque a cada rato le den palos en la cabeza...''
``Que se mueve de un lado para otró', repitió la sombra, ``sin tener la menor idea de para dónde vá'.
``No importa nadá', respondió ella, con pasión: ``Ya lo irán sabiendo por el camino.'' gif

Estuve dos semanas en Japón, visitando los laboratorios de investigación de NTT en Tokyo. Esta visita vino justo después de una misión de japoneses de NTT en Chile, permitiendo hacer interesantes comparaciones de nuestros métodos de trabajo, así como de nuestras culturas.

Antes de detallar el shock cultural que significa aterrizar en Japón, vale la pena destacar que el presupuesto de los laboratorios de investigación y desarrollo de NTT es comparable a las exportaciones de cobre de Chile. Esto no quiere decir que Chile no sea un jaguar, pero hay que saber de qué porte es.

Japón tiene una estructura muy organizada, y tiende a hacer planes de largo plazo para definir todas sus estrategias. Esto es tan así, que incluso ir a saludar una persona puede requerir pedir una cita con su secretaria. Una vez que somos recibidos, la persona ya ha averiguado casi todo sobre nosotros y sabe perfectamente con quién está hablando. Para un japonés, pedirle una cita en general también implica explicarle qué se discutirá, para poder prepararse. El jefe de misión japonés se mostró sorprendido de que en Chile los meetings para discutir algún tema comenzaban por la discusión. En Japón, los meetings se hacen después de haber discutido todos los acuerdos antes, y sólo son una formalidad.

Al evaluar su visita a Chile, explicó que los chilenos tenían dos cualidades: una extraordinaria capacidad de improvisación y una fuerte elocuencia. Esto se puede traducir del japonés al chileno como que somos unos desorganizados y charlatanes. Esto me recuerda una misión de vietnam que vino a Chile durante la Unidad Popular, y que al preguntarle qué opinaban del "proceso" chileno dijeron: hay que trabajar más y hablar menos.

En todo caso, esto me llevó a pensar que si tuviésemos que elegir la mejor característica de los chilenos en el área laboral, probablemente nos quedaríamos con su capacidad de improvisación. Cuántos proyectos terminados el último día, a punto de fallar y recuperados del desastre amarrados por un alambrito de software que soportó justo la presión del sistema en producción. Cuántos servicios funcionan sin que nadie sepa cómo, sostenidas por técnicos de primer nivel sin ningún soporte de la empresa, con presupuestos minimales, haciendo brujerías para que los clientes crean que esto es un servicio profesional.

Esto llega a tanto que muchas veces la visión que presenta el país en cuanto a desarrollo y tecnología es mucho mejor que la realidad. De tanto improvisar, nosotros mismos estamos creyendo que lo estamos haciendo bien, sin recordar que los alambritos que sostienen la estructura pueden cortarse. He llegado a preguntarme si el país entero no estará amarrado con alambritos (de hardware y software) y que al primer sacudón de nuestro terruño se nos derrumbará el sueño de desarrollo en que estamos metidos.

Por otro lado, Japón parece estar amarrado al revés. O sea, está amarrado por alambres de un metro de diámetro, definidos años atrás, imposibilitado de adaptarse a un mundo tan cambiante. De alguna forma, la planificación es tan precisa que todo resulta y parece exitoso, pero en realidad sólo estamos cumpliendo las metas definidas antes, que tal vez ya no corresponde a lo que se debió lograr.

¿Se podrá encontrar un equilibrio? Me agrada el estilo chileno, pero también siento que no podemos improvisar todo nuestro futuro, con visiones a corto plazo. De alguna forma, polución y medio ambiente parecen requerir más planificación.

Hagamos un esfuerzo para pensar un poco los planes de desarrollo, y olvidemos la urgencia de ganar dinero hoy día a cambio de tener mejores negocios a futuro. De alguna forma, el grado de desarrollo del país permite pensar a mayor plazo. Cuando ya tenemos resuelto el problema de qué vamos a comer el día de mañana, podemos comenzar a enfrentar el tema de si tendremos comida en algunos años más.





Jose' Piquer
Sun Mar 24 10:18:09 CST 1996