Cambios en el dominio .CL

José M. Piquer

Qué nos está pasando
Quién lo puede creer
nosotros los rebeldes
hoy somos timonel
es algo de la vida
difícil de entender
la maldición del ciclo
que no deja crecer.
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En el año 1986 yo estaba comenzando mi carrera académica, aún trabajando en mi tesis de magíster y administrando el único equipo Unix que había en la Universidad. Fue entonces cuando el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile quiso conectar la red UUCP de computadores Unix que existía en Chile (que incluía además a los departamentos de computación de las universidades Católica y de Santiago) con la red UUCP internacional. Para hacerlo, los norteamericanos nos pidieron que utilizáramos nombres de dominio para nuestras máquinas en vez de los nombres de ocho letras habituales en UUCP. Nosotros ya conocíamos el problema de los nombres cortos (nuestro nodo se llamaba uchdcc y varios habíamos programado en FORTRAN), así que la estructura jerárquica de los dominios nos pareció muy adecuada. El problema era que para obedecer a esa estructura, debíamos tener un dominio para nuestro país, el que no existía. Me tocó a mí encargarme de resolver ese problema, buscando qué procedimientos había que seguir.

El esquema resultó tremendamente informal, en esa época no había ningún país en sudamérica con dominio propio, así que incluso llegué a preguntar si no sería mejor inscribir un dominio para toda sudamérica (¡delirios de grandeza todos hemos tenido!). Finalmente descubrimos que en realidad el nombre de dominio no lo elegíamos nosotros sino que era un estándar ISO de dos letras para todos los países del mundo, así que nos tocaba el poco recordable .CL. En esas condiciones, nos transformamos en los administradores del dominio, sin visualizar en ningún caso las consecuencias. En esos días, nuestro único rol era evitar colisiones en el espacio de nombres, puesto que el único valor para el dominio era que el correo a cualquier cosa bajo .CL debía enrutarse vía UUCP al nodo uchdcc (de hecho nuestro principal problema eran los ingleses que usaban un sistema de dominios al revés, y nos llegaban a nosotros los mails que iban a uk.cam.cl).

En 1992, la situación cambió radicalmente al conectarse el país a Internet. Esto implicaba mantener un servicio de nombres en línea, que delegara los sub-dominios a sus propios servidores. En un inicio, durante casi un año, mantuvimos el servidor de nombres primario en Estados Unidos (en UUNET) y nosotros sólo actuamos como secundarios. la situación cambió radicalmente al conectarse el país a Internet. Esto implicaba mantener un servicio de nombres en línea, que delegara los sub-dominios a sus propios servidores. En un inicio, durante casi un año, mantuvimos el servidor de nombres primario en Estados Unidos (en UUNET) y nosotros sólo actuamos como secundarios. Luego cambiamos el primario a nuestro nodo y mantuvimos secundarios en varios lugares del mundo.

En ese tiempo, discutimos la posibilidad de entregar la administración del dominio a CONICYT, y en particular a REUNA, siguiendo la línea americana de que este tipo de organismos controlaran Internet. Sin embargo, la migración de la red en Estados Unidos hacia una red comercial y la gran disputa en Chile entre REUNA y RdC nos hizo dar marcha atrás. Resistiendo presiones y tratando de ser ecuánimes, nos hicimos cargo de las inscripciones de cientos de dominios los años siguientes.

En un inicio, definimos que se aceptaba sólo un nombre por organización y no exigíamos ningún requisito sobre los contactos técnicos y administrativos y tampoco cobrábamos. El crecimiento de Internet en Chile durante 1995 y 1996 nos preocupó, sobre todo porque la inscripción de dominios crecía más rápido que las máquinas conectadas. El sistema de nombres de dominio fue utilizado de forma diferente a lo previsto: en vez de inscribir organizaciones, la gente quiso inscribir marcas, productos y hasta nombres propios. Nosotros eliminamos la restricción de un sólo nombre por organización, pensando favorecer esa tendencia. En Estados Unidos se comenzó a cobrar por los dominios, lo que generó una revolución en Internet, que ha terminado este año por una re-estructuración de los nombres de dominio, abriendo nuevos dominios de primer nivel.

Este año decidimos que era imposible continuar operando como siempre sin arriesgarnos a un colapso de nuestro equipo, implicando un servicio cada vez más deficiente. Por ejemplo, una empresa decidió inscribir cuanta palabra existe (con las páginas amarillas en la mano, al parecer) y ya van en más de 150 dominios. En un mes, los dominios han subido de 1000 a 1500. Y, además de las creaciones, comienzan a llegar los cambios de los dominios que cambian de proveedor y deben actualizar sus servidores de nombres y los llamados reclamando por fallas que típicamente provienen de sus propios servidores, pero algunas veces son fallas nuestras. También han habido conflictos de propiedad, disputándose un dominio entre varias personas, quedando claro que requeríamos identificar mejor la organización dueña.

El nuevo esquema incluye varios cambios importantes, como la exigencia de algunos papeles al inscribir un dominio (para asegurar la propiedad) y un cobro por cada transacción realizada (creación, modificación, etc). Para manejar mejor las solicitudes, se definirá un conjunto restrigido de Operadores Autorizados, quienes podrán modificar la Base de Datos del dominio directamente. Los dominios ya existentes deberán ser revalidados, de modo de asegurarnos de tener los datos al día. Para ello, existirá un plazo de un año calendario. Para los detalles, pueden consultar en http://www.nic.cl.

Creo que todos estos cambios serán difíciles para algunos, los que estábamos acostumbrados al ambiente de cooperación de Internet. Pero al ingresar al mundo real, también debemos cuidarnos de los tiburones, que ahora ya tienen dominios.





José M. Piquer
Mon Aug 11 23:06:43 CST 1997