Cambio curricular en Stanford comienza a dar frutos: ¿y nosotros cuándo?

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Autor: 
Francisco Gutiérrez

El programa de pregrado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford aumentó en un 25% su matrícula de alumnos. Esta alza se explicaría debido al proceso de reestructuración que ha sufrido el plan de estudios en los últimos años. La modificación fue reducir el currículo a seis cursos de base, orientando luego a una formación especializada en una disciplina particular a elección. Así pues, este enfoque no sólo entrega bases teóricas en computación, sino que permite a cada alumno apropiarse de su proceso formativo al especializarse en un área determinada. Esta especialización de la formación en torno a campos de aplicación concretos permitiría ver a los estudiantes cómo sus competencias y habilidades se ven fortalecidas, traduciéndose finalmente en lograr un mayor interés por la disciplina.

 

Hoy como DCC estamos en pleno proceso de revisión y ajuste del programa de Ingeniería. Sin duda que ejemplos como el de Stanford, uno de los referentes más importantes a nivel mundial en esta materia, refuerzan la idea de orientar la carrera hacia una especialización en un campo escogido por el alumno. Nuestra oferta curricular contempla este punto en los últimos dos años de formación. Sin embargo, ¿será posible aumentar consecuentemente nuestra tasa de matrícula? Si bien la cantidad de alumnos que ingresa a la Facultad aumenta año tras año, como DCC nos hemos quedado atrás. Es cierto que resulta interesante analizar casos como el de Stanford, pero no debemos dejar de lado la realidad propia que vivimos en la Escuela. El sentir general es que se desconoce qué hacemos, qué proyectos tenemos y cómo nos insertamos en el medio académico e industrial. La revisión de programas es el primer paso para aumentar los índices de matrícula, pero no es suficiente. Si no complementamos este proceso con una estrategia de comunicación fuerte para mostrar qué es lo que hacemos y quiénes somos, no lograremos resolver nuestro problema.